Bartolina Sisa

Bartolina Sisa, mujer indígena y heroína

Bartolina Sisa Vargas, nació probablemente el 24 de agosto de 1750, los jueces españoles anotaron que ella parecía ser mayor de 20 años. Esta excepcional mujer fue originaria de la comunidad de Sukawi, en el ayllu Oq´uri,  Q´ara Qatu, en Sica Sica. Sus padres José Sica y Josefa Vargas, deseaban con todo sus corazón que esa flor de los aymaras no sufriera las maldades de los invasores españoles.

Los españoles ejercían una explotación brutal ensañándose en las mujeres. En la cultura Aymara ellas habían sido poseedoras de bienes, tierras y animales por vía materna y respetadas como pareja complementaria, cuando llegó el tiempo del “encubrimiento” los españoles cobraban doble tributo a las familias sin importar que las propietarias femeninas fueran niñas o ancianas, impulsando a que la estructura familiar andina cambiaria y a que los hombres indígenas se apropiaran de la tierra femenina. Más insoportable fue la violencia sexual y psicológica que se aplicó a las mujeres aymaras y que las desvalorizaba y menoscababa, en contraste a su situación  dentro del sistema de Ayllu donde ellas habían desarrollado dominios equitativos con los hombres. Guamán Poma de Ayala refirió que además de violarlas pública y ocultamente, los españoles las esclavizaron, muchas veces mataban a sus niños y alentaban la borrachera de lo hombre (que en tiempo del incario era duramente castigado), esta situación provocó la descomposición y violencia familiar. Poma nos deja el testimonio que incluso los curas católicos practicaron la violencia y explotación de las mujeres indígenas sin respetar ni siquiera a las niñas y compartiendo este abuso entre sacristanes y otros españoles.

Por su puesto, los padres de Bartolina Sisa, conocían esta situación, ellos provenían de la cultura Aymara que había conservado el respeto  a los derechos políticos de las mujeres y a su posibilidad de ser Mama T´alla (mujeres autoridades políticos sociales a la par de los hombres). Los padres de Bartolina también sabían de los vicios del “conquistador” ensañados en la mujer indígena y conocían de la violencia y explotación ejercida por los españoles en contra  de las mujeres Aymaras. Muchas de las jóvenes eran violadas antes de casarse por los patrones, por los soldados españoles y los curas católicos, esta práctica española se conoció como el ´derecho de pernada´. Las mujeres eran encerradas por días en cuartos húmedos y oscuros, sin derecho a alimento ni a hacer sus necesidades, hilando y tejiendo para el ´caballero´ español, Violentadas, golpeadas, insultadas y despreciadas, varias mujeres originarias prefirieron el suicidio y la muerte de sus hijos antes de presenciar el brutal genocidio al que fue sometido el pueblo Aymara, Quechua por la invasión española.

Frente a este panorama los padres de Bartolina la forman como comerciante y tejedora. Impulsándola a sus auto sustentó e independencia económica. Josefa Vargas enseñó a su hija a hilar y tejer, así Bartolina seguía una tradición simbólica importante y a la vez tenía un medio de obtener sus recursos. Tan importante como aquello es que los padres de Bartolina la entrenan como comerciante. Los Sisa Vargas viajaban comercializando coca y Bartolina vendía sus tejidos. Al pasar por diferentes comunidades veía los maltratos y abusos con que los españoles infamaban a los originarios y su crueldad en el trato con mujeres y las niñas. Como era una joven muy lúcida comparaba su cultura originaria solidaria y respetuosa con las mujeres con la brutalidad de los invasores y esclavistas.

El encuentro de Bartolina con Julián Apaza, que luego tomaría el nombre de Tupak Katari, fue muy importante. Katari, quien era del mismo Ayllu de Bartolina, de una comunidad cercana a la región de Sica  Sica (…) Bartolina Sisa y Túpac Katari compartieron el mismo ideal de emanciparse de las cadenas de los crueles españoles y restaurar la Nación Aymara. Bartolina  se casó con Túpac Katari y acompañó a Katari en la lucha común que él tuvo con el gran líder Quichua Túpac Amaru en Tungasuca; supo que Micaela Bastida, esposa de Túpac Amaru, una mujer Quichua y afro descendiente, famosa por su belleza y valentía quien como Bartolina seria recordada como una de las mujeres más valiosa y brava de los Andes.

(…) Bartolina era la segunda esposa de Túpac Katari; la primera, Marcela Sisa, había muerto dejando un hijo llamado Anselmo. Bartolina sabía estado separada por algún tiempo de Túpac Katari quien viajaba constantemente a diferentes comunidades Aymaras, desarrollando sus actividades comerciales y  también  su activismo concientizador.

(…) El 13 de marzo de 1871, un ejército de 40.000 Aymaras al mando de Túpac Katari y Bartolina Sisa se reúnen para sitiar la ciudad donde se asentaban los españoles: La Paz, acción que la historia conocería como el cerco a La Paz. Los habitantes españoles y criollos de la ciudad quedan asombrados cuando los revolucionarios extienden un cerco humano en medio de gritos y el ulular de los pututos, los oprimidos de diferentes ayllus del Qullasuyu se unen y levantan su campamento en la Ceja de El Alto, desde el cual se divisaba la ciudad. (…) con el paso del tiempo comienzan a faltar los víveres y el agua en la ciudad sitiada. Con resistencia desesperada, los indígenas armados con piedras y palas se constituyen en un ejército que hostiga día a día a los invasores, hacen pelotas de lana empapadas con aceite o pólvora y las arrojan a la ciudad, acobardando a un enemigo muy superior en armas. (…) Este cerco donde los españoles y criollos quedaron encerrados sin alimentos en Chuquiago Marka, duró 109 días en los que los españoles comían sus zapatos y maletas. En el sitio murieron 10.000 españoles de los 23.000 asentados en La Paz. Posteriormente se realizó un segundo cerco que duro 64 días. Bartolina Sisa participó destacablemente en las acciones libertarias y se constituyó en la concejera más sabia de Katari.

Luego de muchos intentos los españoles lograron romper el cerco a La Paz el 1 de julio de 1781, mediante un ataque que produjo tremendas bajas en el ejército aymara. Esta derrota fue aprovechada por los españoles para debilitar  la cohesión de los alzados. A partir  de esta derrota los españoles iniciaron medidas y coerción y anunciaron indultos a quienes traicionaran a los cabecillas de la rebelión. Tupak Katari fue obligado a replegarse y en esta acción se produjo la captura de Bartolina Sisa, quien fue traicionada y entregada a un grupo  de cochabambinos.

Los españoles torturaron a Bartolina Sisa y le dieron el peor de los tratos pero la mantuvieron con vida esperando usarla como anzuelo para capturar a Katari. El 5 de octubre de 1871, sacan  a Bartolina Sisa  de su prisión  y disfrazan las terribles condiciones de su cautiverio; lavada y vestida con ropajes ajenos la colocan a pocos pasos del cerco humano del ejército katarista, mientras Segurola prepara el ataque con varios soldados españoles disfrazados de indígenas. Desde la lejanía, Túpac Katari contempla desesperado a su esposa, sin embargo no cae en la trampa y  envía 2 mensajeros para que entreguen a Bartolina alimentos, coca y oro. Envía También a una emisaria que es capturada llevando quesos, panes, coca y monedas de plata para Bartolina, lleva también una carta de Túpac Katari.

Katari hizo esfuerzo sobrehumano para liberar a Bartolina, gestionó su libertad, ofreciendo entregarse si liberaban primero a Bartolina, etc.

(…) Se había cumplido 109 días del cerco katarista, cuando el 10 de julio de 1781, Chuquiagu recibió un nuevo refuerzo militar de la audiencia de Charcas, comandado por el sanguinario español Reseguin. Después de dejar algunas provisiones que no lograron satisfacer a la población española y criolla atrapada en el cerco, el ejército español salió de la ciudad para asaltar a  las comunidades. Se produjeron nuevas atrocidades con el incendio y quema de hombres, mujeres y niños y niñas en las comunidades, el degüello de varios pobladores indígenas y el robo de su producción agrícola.

(…) El 17 de octubre de 1781, la superioridad armamentista del refuerzo español comandado por Reseguín aniquila al ejercito Aymara. Aunque el ejército español era muy superior numéricamente y armamentísticamente al ejercito Katarista –que luchaba mayormente con piedras y palos-, los Aymaras lucharon con gran coraje y disciplina prefiriendo la muerte a vivir como esclavo. (…) Chinchaya tiene en su historia la ignominia de haber entregado al héroe Túpac Katari. Tomas Inga Lipe “el mayor” que había sido el mejor amigo de Katari, traiciona al líder aymara deslumbrado por el ofrecimiento de los españoles de hacerlo Gobernador de Achacachi y facilitar su aprehensión. El 11 de noviembre de 1781  Túpac Katari fue capturado y conducido a La Paz acompañado por su hermana Gregoria Apaza y 26 prisioneros más. Katari fue torturado por los europeos, quienes además lo vejaron desnudándoles de sus vestidos, rapándolo y coronándolo con gorra de espina, le pusieron un cetro de cuerno y lo pasearon montado en un burro para que fuera apedreado, insultado y maltratado por españoles y mestizos.

El 14 de noviembre de 1781 los españoles matan a Túpac Katari descuartizando su cuerpo, es ese momento Katari lanza su grito “Solamente a mí me matan. Volveré y seré, millones”.

Bartolina Sisa sobrevive prisionera de los españoles. Sisa mantuvo características inusuales para la condición de debilidad que los españoles atribuían a las mujeres. Resistió con grandeza de espíritu y lealtad y no traicionó, delató ni acuso a nadie, pese a estar sometida a torturas. Ni la aguerrida Gregoria Apaza pudo soportar las torturas y se defendió culpando a otros y sosteniendo que las violencias las había cometido su cuñada, que había sido Bartolina quien se había autotitulado Virreina y la culpable de violencias y crímenes y no ella.

El 5 de septiembre de 1872, los españoles y sus sicarios mestizos sacan a Bartolina Sisa rapada y desnuda, con una soga de esparto que desgarra su cuello, la hacen pasear por las calles de Chuquiagu, torturada, golpeada e insultada, es atada a la cola de un caballo con una soga al cuello y le ponen una corona de espinas. Los españoles la flagelan, sus gemidos molestan a los españoles quienes para callarla le cortan los pechos. (…) Muerta ya, es degollada y despedazada. Su cabeza fue clavada en un palo para exhibirla en Ayllus donde ella había luchado para escarmentar a los indios que tanto odiaron a los invasores españoles, luego en macabra procesión los españoles hicieron recorrer su cabeza por los pueblos de Ayo Ayo y Sapahaqui en Sica Sica. Sus miembros fueron arrancados y primero enviados en picotas a Tinta Marka, luego fueron quemados y sus cenizas esparcidas al viento en Cruz Pata, Alto de Sana Pedro y Pampaxasi.

Pasados los años las nuevas generaciones de Aymaras y Quichuas, han mantenido en la memoria el brillo ejemplo de las guerreras Bartolina Sisa, Micaela Bastidas, Isabel Wallpa Choquetijlla, Gregoria Apaza y miles de heroínas aymaras y quichuas cuya memoria ha sido enterrada y vilipendiada por la historia mestiza. Hoy viven con todo esplendor de su valor, coraje y capacidad de líderes en las luchas y organización de las mujeres aymaras de hoy. Ellas van forjando su propia historia en la misma estela de Bartolina, la heroína ayamara que luch{o a pedradas contra el poder colonial de España.